Una tubería rota no se desatasca: se repara. Y hasta hace poco eso significaba levantar el suelo, la pared o el jardín para llegar hasta ella, varios días de obra y un albañil detrás para reponer lo roto.
Con el sistema de packer la reparación se hace desde dentro de la propia tubería, entrando por la arqueta. Se introduce una manga impregnada en resina, se hincha contra la pared del tubo y al endurecer queda un tubo nuevo dentro del viejo, estanco y liso.
No hay nada que romper y por tanto nada que reconstruir. En la mayoría de los casos se resuelve en una jornada y la instalación vuelve a usarse ese mismo día.
Antes de nada localizamos la avería y vemos el estado real de la tubería, para decirle si el packer es la solución o si el tramo está tan mal que no compensa. Presupuesto sin compromiso.
